Ser consistente no significa hacer lo mismo todos los días.
Significa que los atletas saben qué versión de ti recibirán.
Saben cómo se entregará la retroalimentación.
Saben cuáles son los estándares importantes.
Saben qué significa el esfuerzo.

La consistencia genera seguridad emocional.
Los atletas no tienen que adivinar cómo reaccionarás ante un error o si las expectativas cambian.
Esa seguridad permite el crecimiento.
Cuando hay consistencia:
- Los atletas son más receptivos a la guía
- La confianza se construye más rápido
- Las correcciones se toman de forma objetiva y no personal
La consistencia no limita la adaptabilidad.
Crea la base estable que hace posible adaptarse cuando es necesario.
Con el tiempo, se convierte en una de las herramientas más poderosas de un coach.
Y es lo que diferencia a un programa donde los atletas sienten seguridad y confianza, de uno donde siempre hay dudas.
